La atmósfera es un recurso esencial para la vida en el planeta y los procesos de contaminación que se verifican en las zonas urbanas tienen repercusiones cruciales para la sostenibilidad de las ciudades, fundamentalmente debido a los impactos negativos que producen tanto sobre la salud humana como sobre el clima. En 2013 los programas científicos AIRBIOTA-CM (conocer y modelizar la contaminación biológica del aire urbano) y TECNAIRE-CM (técnicas innovadoras para la evaluación y mejora de la calidad del aire urbano), produjeron contribuciones relevantes en lo que respecta al conocimiento, medición y modelización de la calidad del aire urbano. El primero de ellos se centró en los compuestos bióticos presentes en la atmósfera urbana (bacterias, hongos y polen), mientras que el segundo se focalizó en tratar de solucionar los problemas de contaminación antropogénica que sufren las zonas urbanas de la Comunidad de Madrid, relacionadas fundamentalmente con los óxidos de nitrógeno y el material particulado.